ATERRORíZATE

Con
nuestra
Historia

Conoce sobre los orígenes, las historias, dones y maldiciones leyendo relatos que encierran verdades transmitidas de generación en generación sobre la existencia estos pequeños seres milenarios.

Tres cuevas
Tres duendes
Tres historias

Escultura del Chusalongo o Chuzalongo criatura fantástica de pene grande que habita en la selva del Perú realizada por Linder Champi inspirado en el libro 'seres mágicos del Perú de Javier Zapata

El Chusalongo

Quizás cause gracia leer este nombre. Pero tan pronto conozcas la historia de este personaje, se te borrará el esbozo pícaro del rostro…

 

Escultura de Gnosh viejo duende Kobold realizada por Linder Champi inspirado en los 'Relatos sobre misticismo en la Amazonía peruana' de Gilbert Ortega

Gnosh

Se dice que en esta covacha habita un pequeño ser.  Y quienes lo vieron dicen que Gnosh no es de aquí.

 

Escultura del Chullachaqui realizada por Lider Champi inspirado en el libro 'seres mágicosdel Perú de Javier Zapata ubicado en la cueva 'El Fortín' en Villa Rica, Pasco

El Chullachaqui

Los primeros habitantes de Villa Rica creían que un lugar tan tétrico como este solo podía ser habitado por un ser que se asemeje a él.

Este ser responde al nombre de Chullachaqui.

Déjanos contarte una historia...

Escultura del Chusalongo o Chuzalongo criatura fantástica de pene grande que habita en la selva del Perú realizada por Linder Champi inspirado en el libro 'seres mágicos del Perú de Javier Zapata
Acercamiento al principal atributo del Chusalongo, su pene

La cueva del Chusalongo

Iniciamos nuestra aventura caminando por el margen derecho del río Entáz.

Al pasar los minutos, poco a poco nos adentramos a un lugar cubierto por una vegetación enmarañada, donde van descendiendo las aguas del río que cae del cielo. Luego de escalar una cuesta serpenteante, arribamos la cueva del Chusalongo.

El Chusalongo aparenta ser un hombre pequeño con largas orejas puntiagudas. Su insaciable apetito sexual hace que quiera y posea a jóvenes féminas que habitan en el pueblo aledaño.

Convive entre nosotros jactándose de su descomunal y particular atributo viril, que más de una vez ya ha sido motivo  para ser castigado por las divinidades de la Amazonía.

Querido visitante

Si a la mañana siguiente su mujer despierta sonriente, no se sienta satisfecho porque de hecho el Chusalongo visitó su lecho.

Escultura de Gnosh viejo duende Kobold realizada por Linder Champi inspirado en los 'Relatos sobre misticismo en la Amazonía peruana' de Gilbert Ortega

La covacha de Gnosh

Para darle diversidad a esta aventura, desviamos el paso a una parte alta de la montaña. Se dice que en esta covacha habita un pequeño ser.

Quienes lo vieron reconocen una barba larga tan blanca como la nieve en Alemania, con ojos tan fríos y profundos como una noche escandinava, y de tez más clara que el de cualquier criatura autóctona en Perú.

Por eso dicen que Gnosh “no es de aquí”.

Su fama es tan conocida por las familias que viven cerca a la finca que, solo basta mencionar su nombre para que algunos se horroricen al oírlo.

Para los dueños de La Ruta del Duende, Gnosh es más bien un duende bueno, que vive atento y vigilante, custodiando que el Chusalongo no venga a importunar a las trabajadoras seduciéndolas, ni que el Chullachaqui rapte a los niños que se pierden de la vista de distraídos padres.

Ojo viajero

Nosotros sabemos que el guardián de La Ruta no hace daño, pero tampoco se te ocurra provocarlo.

Escultura del Chullachaqui realizada por Lider Champi inspirado en el libro 'seres mágicosdel Perú de Javier Zapata ubicado en la cueva 'El Fortín' en Villa Rica, Pasco

La guarida del Chullachaqui

Llegamos al final de nuestro recorrido visitando la cueva más grande y profunda de La Ruta del Duende.

Desde antes que se fundara Villa Rica, los primeros habitantes, creían que, un lugar tan tétrico como este solo podía ser habitado por un ser que se asemeje a él.

Este ser responde al nombre de Chullachaqui, y cada cerro mágico en Perú tiene uno.

Es descrito como un geniecillo travieso y juguetón que cuida con recelo a los bosques y a los animales que aquí habitan. 

¡Cuidado!

Con quedarte alejado del grupo porque el Chullachaqui disfruta asustar y extraviar a los incautos. Más de una vez se ha llevado niños, que luego de desconsoladas súplicas y pagos por el atrevimiento de entrar a sus tierras, han retornado a sus hogares sin recuerdo alguno del suceso.

Esta historia terminó, pero tu aventura está por comenzar...